Por qué existe
Los espacios digitales son también espacios de poder. Su diseño y las infraestructuras que los sostienen intervienen sobre quién controla nuestros datos, qué consigue nuestra atención y bajo qué condiciones podemos participar en la vida pública.
No entendemos la desinformación y las operaciones de influencia simplemente como contenidos falsos que contaminan una conversación que de otro modo sería neutral. Las analizamos dentro de su historia y de las relaciones políticas, económicas y sociales que las hacen posibles.
Nos interesa quién construye y financia una operación, qué infraestructuras utiliza, sobre qué desigualdades existentes intenta actuar y cómo interviene sobre nuestra capacidad de comprender los problemas, reconocer sus raíces históricas, tomar decisiones y organizarnos colectivamente.
Las violencias de género digitales forman parte de esa misma disputa por la autonomía. Pueden utilizarse para castigar y disciplinar a activistas y defensoras, desalentar su participación pública y advertir a otras del coste de ocupar esos espacios.
Pero analizar la dominación no basta. También necesitamos construir capacidad para transformarla.
Por eso el Lab es un espacio de análisis y de práctica: investigamos cómo opera el poder, acompañamos a quienes enfrentan sus consecuencias y construimos herramientas, conocimientos e infraestructuras que amplíen la autonomía colectiva.
A eso llamamos contrapoder digital comunitario.
Hacia una informática de la liberación
Si Donna Haraway propuso pensar una «informática de la dominación», nos interesa explorar qué significa construir tecnologías para la autonomía y la liberación.
No se trata solamente de elegir herramientas “más éticas”. Nos preguntamos quién diseña una tecnología, quién la controla, dónde quedan nuestros datos, qué dependencias produce y qué capacidades entrega a las comunidades que la utilizan.
Apostamos por tecnologías libres, conocimiento técnico compartido e infraestructuras que podamos gobernar colectivamente.
Nuestros datos, en nuestras propias nubes.
Ciudadanía es autonomía y comunidad
Para nuestro colectivo, ciudadanía significa capacidad de decidir y actuar colectivamente.
Nos organizamos de forma horizontal. El conocimiento técnico no pertenece exclusivamente a especialistas y la tecnología no es algo que las comunidades deban limitarse a consumir.
Puede discutirse, aprenderse, modificarse, administrarse y ponerse al servicio de objetivos colectivos.
La autonomía no significa hacerlo todo solos. Significa tener capacidad real para decidir con quién dependemos, de qué dependemos y bajo qué condiciones.
El espacio digital, para quien lo trabaje
El Lab no nació con un catálogo cerrado de temas. Nuestras líneas de trabajo crecen a partir de los intereses, experiencias e identidades de las personas que dinamizan el espacio.
Por eso investigamos operaciones de influencia, acompañamos frente a la violencia de género digital y fortalecemos capacidades técnicas y organizativas.
Lo que conecta estos trabajos es una apuesta por la autonomía y la liberación frente a relaciones de poder que también se reproducen en los espacios digitales.
Investigamos esas relaciones, acompañamos a quienes las enfrentan y construimos capacidades para ampliar la posibilidad de comprender, decidir, participar y actuar colectivamente.
El espacio digital, para quien lo trabaje.
Desde Honduras, conectados con la región
Nuestro trabajo parte de Honduras, pero las infraestructuras, empresas, operaciones y formas de violencia que investigamos rara vez terminan en una frontera.
Trabajamos con periodistas, colectivos, movimientos y organizaciones de otros países para seguir esas conexiones, compartir métodos y construir respuestas colectivas.
Trayectoria, colaboraciones y apoyos
A lo largo de nuestra trayectoria hemos desarrollado investigaciones propias, participado en investigaciones regionales, acompañado procesos y fortalecido capacidades junto a medios y organizaciones del ecosistema de derechos digitales.
Alianzas, colaboraciones y apoyos a lo largo de nuestra trayectoria:
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Fondo de Respuesta Rápida · Derechos Digitales
ContraCorrienteLas relaciones han tenido formas distintas: investigación conjunta, colaboración, fortalecimiento o apoyo.